Campos de concentración británicos en la guerra bóer
Historia documentada de los campos británicos de la segunda guerra bóer: internamiento, muertes, responsables, resistencia, beneficios y memoria.
Entre 1900 y 1902, durante la segunda guerra bóer, el Imperio británico destruyó granjas y confinó a población civil en una red de campos en Sudáfrica. Murieron al menos 27.927 bóeres —22.074 menores de 16 años—, según el recuento oficial publicado en 1903; investigaciones posteriores sitúan las muertes bóeres cerca de 28.000. Los campos segregados para africanos negros causaron, como mínimo, unas 14.154 muertes registradas, aunque los archivos incompletos impiden fijar el total.
No fueron centros de exterminio concebidos para matar industrialmente, pero sí un instrumento deliberado de guerra contra civiles. El hacinamiento, las raciones discriminatorias, el agua contaminada, la insuficiencia sanitaria y epidemias previsibles convirtieron el internamiento en una catástrofe. Esta página conecta la cronología de la historia imperial, el registro de atrocidades y sus datos comparados.
Ideas clave
- Gran Bretaña empleó los campos entre 1900 y 1902 para aislar a las guerrillas bóeres mediante el desplazamiento forzoso de civiles.
- El recuento oficial de 1903 registró 27.927 muertes bóeres, entre ellas 22.074 menores de dieciséis años.
- Peter Warwick estimó en 1983 al menos 14.154 muertes en los campos segregados para africanos negros, cuyos registros quedaron incompletos.
- La combinación de tierra quemada, hacinamiento, raciones insuficientes, agua contaminada y asistencia médica deficiente convirtió el internamiento en una catástrofe evitable.
- El triunfo imperial aseguró el control británico del Transvaal aurífero, pero dejó a la mayoría africana sin derechos políticos garantizados.
- La memoria nacionalista afrikáner destacó el sufrimiento blanco y ocultó durante décadas a más de 107.000 africanos negros internados en 1901.
Qué ocurrió: tierra quemada e internamiento
La segunda guerra bóer enfrentó, entre el 11 de octubre de 1899 y el 31 de mayo de 1902, al Imperio británico con la República Sudafricana —Transvaal— y el Estado Libre de Orange. Cuando las fuerzas bóeres adoptaron la guerrilla en 1900, el comandante británico Frederick Roberts y, después, Herbert Kitchener intensificaron una política de tierra quemada: incendiaron explotaciones, confiscaron ganado, destruyeron cosechas y evacuaron a sus habitantes.
Los primeros campamentos para refugiados aparecieron en 1900; bajo Kitchener se convirtieron desde diciembre de 1900 en un sistema coercitivo destinado a separar a los combatientes de sus familias y suministros. Mujeres, niños y ancianos bóeres fueron trasladados en carros y trenes. Los africanos negros —trabajadores agrícolas, arrendatarios y familias expulsadas— quedaron recluidos en campos separados, peor abastecidos y menos documentados.
| Fecha | Decisión o acontecimiento |
|---|---|
| 11 de octubre de 1899 | Comienza la segunda guerra bóer |
| Junio-septiembre de 1900 | Roberts amplía la quema de granjas y cultivos |
| Diciembre de 1900 | Kitchener sistematiza el internamiento civil |
| Junio de 1901 | Emily Hobhouse publica su informe sobre los campos |
| Julio-diciembre de 1901 | La Comisión Fawcett inspecciona 58 campos bóeres |
| 31 de mayo de 1902 | El Tratado de Vereeniging termina la guerra |
El mecanismo de destrucción
El sistema combinó cinco operaciones:
- Destruir viviendas, reservas alimentarias y medios de producción rurales.
- Trasladar por la fuerza a quienes dependían de ellos.
- Clasificar a las familias según la lealtad atribuida al varón combatiente.
- Imponer raciones inferiores a ciertas familias y exigir trabajo a internos negros.
- Encerrar a miles de personas sin infraestructura suficiente para agua, saneamiento, alimentación o atención médica.
Las llamadas undesirables, familias de bóeres que seguían combatiendo, recibieron raciones menores que las familias consideradas colaboradoras. El sarampión, la fiebre tifoidea, la disentería y la diarrea se propagaron en tiendas superpobladas. En octubre de 1901 murieron 3.156 personas en los campos bóeres, según las estadísticas británicas; 2.633 eran menores.
«The children are terribly pinched and thin... such a pressure of misery as this can never be lifted from the children.» — Emily Hobhouse, 1901, Report of a Visit to the Camps of Women and Children in the Cape and Orange River Colonies.
La denuncia pública y las recomendaciones sanitarias de la Comisión Fawcett llevaron a mejorar alimentos, hospitales, abastecimiento de agua y administración desde finales de 1901. La caída posterior de la mortalidad prueba que gran parte de las muertes no era inevitable.
Las cifras: población cautiva y mortalidad
La documentación no permite un total único. En 1901, el sistema llegó a albergar aproximadamente 115.000 bóeres y al menos 107.000 africanos negros, según los retornos administrativos estudiados por Elizabeth van Heyningen y Peter Warwick. El recuento oficial británico de 1903 registró 27.927 muertes bóeres; Fransjohan Pretorius resume el consenso histórico en «unas 28.000». Para los campos negros, Peter Warwick calculó en 1983 al menos 14.154 muertes registradas, mientras que investigaciones posteriores advierten de omisiones y entierros sin registrar.
| Población internada | Máximo o estimación | Muertes documentadas o estimadas | Fuente y año de cálculo |
|---|---|---|---|
| Bóeres blancos | ≈115.000 en 1901 | 27.927 en 1900-1902 | Retornos oficiales británicos, publicados en 1903 |
| Menores bóeres de 16 años | No separado con fiabilidad | 22.074 en 1900-1902 | Recuento oficial británico, 1903 |
| Africanos negros | ≥107.000 en 1901 | ≥14.154 en 1900-1902 | Peter Warwick, 1983 |
| Total mínimo combinable | ≥222.000 internados en 1901 | ≥42.081 muertos en 1900-1902 | Suma de series anteriores; mínimo, no total definitivo |
Las 42.081 muertes sumables constituyen un suelo documental, no un techo: los registros de africanos negros son especialmente incompletos.
Quién se benefició y qué se disputaba
La guerra protegió la supremacía imperial británica en una región transformada por el oro de Witwatersrand, descubierto en 1886. Antes de la guerra, las minas del Transvaal producían aproximadamente una cuarta parte del oro mundial en 1898, según la historia económica sintetizada por Peter Richardson y Jean-Jacques Van Helten en 1984. Los grandes grupos mineros —conocidos como Randlords— incluían Consolidated Gold Fields, fundada por Cecil Rhodes en 1887, y la Wernher, Beit & Co. de Julius Wernher y Alfred Beit.
| Indicador económico | Cifra y fecha | Relevancia |
|---|---|---|
| Oro extraído en Witwatersrand | ≈1.960 toneladas, 1887-1899 | Cálculo histórico agregado anterior a la guerra |
| Producción anual del Transvaal | ≈119 toneladas en 1898 | Cerca del 25 % mundial, según Richardson y Van Helten, 1984 |
| Coste británico de la guerra | ≈211 millones de libras en 1899-1902 | Cuentas parlamentarias británicas de posguerra |
| Reconstrucción prometida | 3 millones de libras en 1902 | Artículo X del Tratado de Vereeniging |
Los campos no fueron una empresa comercial autónoma con dividendos identificables: sirvieron a una conquista estatal que aseguró el control británico del Transvaal, sus minas y su fuerza laboral. Tras 1902, el capital minero obtuvo un orden colonial favorable; entre 1904 y 1910 se importaron más de 63.000 trabajadores chinos contratados para aliviar la escasez laboral, según Peter Richardson. Los africanos negros no recibieron garantías de ciudadanía en el tratado de 1902.
Resistencia, investigación y fin de los campos
Combatientes bóeres como Christiaan de Wet y Koos de la Rey mantuvieron la guerrilla pese a la destrucción rural. Dentro y fuera de los campos, las mujeres organizaron cuidados, registraron fallecimientos y denunciaron las condiciones. Emily Hobhouse visitó campos entre enero y abril de 1901 y obligó al Gobierno liberal-unionista a afrontar pruebas que intentaba minimizar.
La Comisión Fawcett, integrada por mujeres y presidida por Millicent Garrett Fawcett, partió en julio de 1901. Aunque no rechazó el internamiento, confirmó fallos graves y recomendó reformas. Las autoridades transfirieron los campos bóeres de la administración militar a la civil en noviembre de 1901; los campos negros continuaron bajo control militar y recibieron menor escrutinio. El Tratado de Vereeniging del 31 de mayo de 1902 puso fin a las hostilidades, pero el cierre y la repatriación se prolongaron durante 1902.
Datos clave
- El sistema británico confinó en 1901 a unas 115.000 personas bóeres y al menos 107.000 africanos negros.
- El registro oficial de 1903 atribuyó 27.927 muertes a los campos bóeres durante 1900-1902.
- Los 22.074 menores bóeres fallecidos representaron el 79 % de las muertes bóeres registradas en 1903.
- Peter Warwick documentó en 1983 un mínimo de 14.154 muertes africanas negras durante 1900-1902.
- Las reformas aplicadas desde finales de 1901 redujeron drásticamente una mortalidad causada por condiciones administrativamente evitables.
Negación, memoria y significado actual
La memoria blanca afrikáner convirtió los campos en un símbolo central de victimización nacional. El Monumento Nacional de las Mujeres de Bloemfontein, inaugurado el 16 de diciembre de 1913, recordó sobre todo a mujeres y niños bóeres. Durante décadas, esa narrativa marginó a los africanos negros internados, muertos o forzados a trabajar.
Algunas defensas imperiales sostienen que los británicos «salvaron refugiados» o que las epidemias exoneran al mando. La evidencia muestra otra cosa: el ejército creó la vulnerabilidad al destruir hogares y alimentos, ordenó el confinamiento y tardó meses en adoptar medidas sanitarias conocidas. Tampoco es riguroso presentar la guerra como una lucha sencilla entre democracia británica y libertad bóer: ambas repúblicas bóeres excluían políticamente a la mayoría africana, mientras el triunfo británico preparó la Unión Sudafricana de 1910 y un Estado racial que precedió al apartheid formal de 1948.
Hoy los campos importan por tres razones: documentan el uso moderno del internamiento civil como contrainsurgencia; muestran cómo los archivos coloniales infravaloraron a víctimas negras; y exigen distinguir comparación histórica de equivalencia. La palabra compartida no convierte todos los sistemas concentracionarios en idénticos, pero tampoco permite borrar decisiones, responsables ni muertos.
Fuentes y lecturas complementarias
- Elizabeth van Heyningen, The Concentration Camps of the Anglo-Boer War, Jacana Media/Johannesburg y Michigan State University Press, 2013.
- South African History Online: Women and Children in White Concentration Camps, síntesis documental y bibliografía.
- South African History Online: Black Concentration Camps, historia de los internos africanos negros.
- Encyclopaedia Britannica: South African War, cronología general de la guerra de 1899-1902.
- The National Archives: South African War records, guía de archivos oficiales británicos.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántas personas murieron en los campos de concentración británicos de la guerra bóer?
- El recuento oficial británico publicado en 1903 registró 27.927 muertes bóeres durante 1900-1902, incluidas 22.074 de menores de dieciséis años. Para los campos segregados de africanos negros, Peter Warwick calculó en 1983 al menos 14.154 muertes. El mínimo combinable es, por tanto, 42.081, pero no constituye un total definitivo porque los registros negros quedaron incompletos.
- ¿Quién creó los campos de concentración durante la segunda guerra bóer?
- El ejército británico creó los primeros campos para refugiados en 1900 bajo Frederick Roberts. Herbert Kitchener los convirtió desde diciembre de 1900 en una red sistemática de internamiento vinculada a la tierra quemada. El Gobierno británico asumió su sostenimiento y, en noviembre de 1901, transfirió los campos bóeres a administración civil, mientras los campos negros continuaron principalmente bajo control militar.
- ¿Por qué murieron tantos niños bóeres en los campos británicos?
- Las expulsiones, el hacinamiento, las dietas insuficientes, el agua contaminada y la escasa asistencia médica facilitaron epidemias de sarampión, fiebre tifoidea, disentería y diarrea. En octubre de 1901 murieron 3.156 internos bóeres, 2.633 de ellos menores. Emily Hobhouse denunció las condiciones en 1901; las reformas recomendadas por la Comisión Fawcett redujeron después la mortalidad, demostrando que era ampliamente evitable.
- ¿Hubo africanos negros en los campos de concentración británicos?
- Sí. Al menos 107.000 africanos negros estaban internados en campos separados en 1901, según series administrativas examinadas por historiadores como Peter Warwick y Elizabeth van Heyningen. Warwick documentó en 1983 un mínimo de 14.154 muertes durante 1900-1902. Muchos internos fueron obligados a trabajar, recibieron menos ayuda y quedaron excluidos durante décadas de la memoria pública dominante.
- ¿Eran los campos bóeres iguales que los campos de exterminio nazis?
- No. Los campos británicos de 1900-1902 fueron instrumentos de internamiento y contrainsurgencia, no instalaciones diseñadas para el asesinato industrial como los centros nazis de 1941-1945. Esa diferencia no exculpa al Imperio británico: sus autoridades destruyeron hogares y alimentos, confinaron civiles y mantuvieron condiciones que causaron al menos 42.081 muertes registradas entre bóeres y africanos negros.
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Fuentes y lecturas
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