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¿Qué fue el genocidio herero y nama?

Historia, pruebas y cifras del exterminio de los pueblos herero y nama cometido por el Imperio alemán en África del Sudoeste entre 1904 y 1908.

¿Qué fue el genocidio herero y nama?
Wikimedia Commons / Wikipedia — Herero and Nama genocide

Respuesta breve

Entre 50.000 y 90.000 hereros y namas murieron entre 1904 y 1908 en el África del Sudoeste Alemana por una campaña deliberada de exterminio del Imperio alemán. Expulsiones al desierto, bloqueo de agua, ejecuciones, hambre, trabajos forzados y campos de concentración destruyeron aproximadamente el 80 % del pueblo herero y la mitad del nama: fue el primer genocidio del siglo XX.

Ideas clave

  • El Imperio alemán mató entre 50.000 y 90.000 hereros y namas en África del Sudoeste entre 1904 y 1908.
  • La orden de exterminio de Lothar von Trotha, fechada el 2 de octubre de 1904, documenta explícitamente la intención genocida.
  • Las víctimas murieron por fusilamientos, expulsión al desierto, bloqueo de pozos, hambre, enfermedades, trabajos forzados y violencia en campos.
  • Alemania reconoció oficialmente el genocidio en 2021, pero organizaciones herero y nama rechazaron un acuerdo que no consideraban reparaciones directas.
  • La responsabilidad pendiente comprende restitución de tierras, devolución de restos humanos, preservación de lugares y participación directa de las comunidades afectadas.

La respuesta breve, ampliada

El genocidio herero y nama comenzó tras décadas de apropiación colonial de tierras, ganado y trabajo por colonos del Imperio alemán. En enero de 1904, fuerzas herero dirigidas por Samuel Maharero se rebelaron; en octubre de 1904 lo hicieron grupos nama bajo dirigentes como Hendrik Witbooi.

Alemania envió refuerzos al mando del teniente general Lothar von Trotha. Tras derrotar a los hereros en Waterberg el 11 de agosto de 1904, las tropas los empujaron hacia el desierto de Omaheke, vigilaron puntos de agua y atacaron a quienes intentaban regresar. El 2 de octubre de 1904, von Trotha emitió su Vernichtungsbefehl u «orden de exterminio».

«Dentro de las fronteras alemanas, todo herero, con o sin fusil, con o sin ganado, será abatido». — Lothar von Trotha, proclamación al pueblo herero, 2 de octubre de 1904.

Berlín revocó formalmente la orden en diciembre de 1904, pero no terminó la destrucción. Las personas supervivientes fueron recluidas desde 1904 en campos como Shark Island, Swakopmund y Lüderitz, sometidas a hambre, enfermedades, violencia sexual, experimentación racial y trabajo forzado. El sistema de campos continuó hasta 1908.

Pruebas documentales, militares y demográficas

La prueba no depende de una sola frase. Incluye órdenes de mando, diarios, informes misioneros, correspondencia colonial, registros de campos, censos y testimonios orales. Von Trotha explicó su método sin ambigüedad en 1904:

«Creo que la nación como tal debe ser aniquilada». — Lothar von Trotha, carta al jefe del Estado Mayor Alfred von Schlieffen, 5 de octubre de 1904.

El Estado Mayor alemán relató después cómo el cerco del Omaheke completaría la destrucción mediante sed y privaciones. En 1918, el Report on the Natives of South-West Africa and Their Treatment by Germany, conocido como Blue Book, reunió declaraciones sobre ejecuciones, azotes, violaciones y trabajo forzado. Aunque el Gobierno sudafricano lo produjo durante una pugna imperial y retiró ejemplares en 1926, investigaciones archivísticas posteriores han corroborado el núcleo de sus pruebas.

Los censos coloniales son incompletos y sus categorías cambiaron, pero la caída demográfica es inequívoca. Un cálculo muy citado compara unos 80.000 hereros antes de 1904 con 15.130 registrados en 1911; para los namas, unas 20.000 personas antes de 1904 frente a 9.781 en 1911. Esas diferencias no equivalen automáticamente a muertes —también hubo desplazamiento y subregistro—, pero concuerdan con los archivos militares y de los campos.

Estimaciones de población herero y nama antes de 1904 y recuentos de 1911Barras que comparan 80.000 hereros antes de 1904 con 15.130 en 1911, y 20.000 namas antes de 1904 con 9.781 en 1911.Población estimada o registradaAntes de 190480.000 hereros191115.130 hererosAntes de 190420.000 namas19119.781 namasEscala proporcional: 5 píxeles por cada 1.000 personas.

Cuántas personas murieron: estimaciones comparadas

No existe un registro nominal completo. La bibliografía suele situar las muertes herero entre 40.000 y 80.000 y las nama en torno a 10.000, es decir, entre 50.000 y 90.000 en total durante 1904–1908. Las diferencias proceden sobre todo de la incierta población inicial y de cómo se contabilizan exilio, desaparición y mortalidad en cautividad.

Fuente Año de publicación Hereros muertos Namas muertos Base del cálculo
Horst Drechsler 1966 unos 65.000 unos 10.000 Archivos coloniales de Alemania Oriental y caída demográfica
Jan-Bart Gewald 1999 hasta 80.000 no ofrece una cifra única equivalente Reconstrucción histórica, testimonios y documentación colonial
Jürgen Zimmerer y Joachim Zeller, eds. 2003 unos 65.000 unos 10.000 Síntesis documental sobre guerra y campos
Encyclopaedia Britannica actualización consultada en 2026 40.000–80.000 unos 10.000 Síntesis de estimaciones historiográficas

La cifra de «aproximadamente el 80 %» de los hereros y «el 50 %» de los namas, utilizada ampliamente por especialistas y por el reconocimiento germano-namibio de 2021, expresa proporciones sobre poblaciones coloniales estimadas, no recuentos forenses. Los números no deben ocultar otras pérdidas: expropiación casi total de tierras y ganado, desarticulación familiar y sometimiento laboral bajo las ordenanzas coloniales dictadas entre 1905 y 1907.

Quién lo disputa y por qué

El consenso historiográfico contemporáneo lo clasifica como genocidio. La controversia principal no gira en torno a si hubo matanzas masivas, sino alrededor de la responsabilidad jurídica, las reparaciones y la representación de las comunidades afectadas.

Durante décadas, gobiernos alemanes evitaron la palabra «genocidio» porque la Convención de la ONU entró en vigor en 1951 y no se aplica retroactivamente de manera automática. Algunos historiadores, entre ellos Brigitte Lau en trabajos de las décadas de 1980 y 1990, cuestionaron cifras máximas y ciertas interpretaciones del Blue Book. Sus críticas sobre metodología censal no invalidan la orden de exterminio ni el conjunto convergente de pruebas.

En 2004, la ministra alemana Heidemarie Wieczorek-Zeul pidió perdón y afirmó que las atrocidades se describirían hoy como genocidio. En mayo de 2021, Alemania reconoció oficialmente el genocidio y ofreció 1.100 millones de euros durante 30 años para proyectos de desarrollo, evitando denominarlos «reparaciones» jurídicas. Organizaciones herero y nama rechazaron el acuerdo por su participación insuficiente, por canalizar fondos a través del Estado namibio y por no establecer pagos directos.

La disputa política persiste porque descendientes de víctimas reclaman restitución de tierras, devolución de restos humanos y bienes culturales, disculpas vinculantes y negociación directa. La precisión terminológica importa: llamar «guerra colonial» al conjunto sin nombrar el exterminio diluye una política documentada de destrucción grupal.

Consecuencias, memoria y responsabilidad

El genocidio consolidó una colonia basada en expropiación y segregación racial. Tras 1908, muchos supervivientes quedaron convertidos en mano de obra controlada, sin libertad efectiva para recuperar tierras o ganado. Los cráneos y otros restos enviados a instituciones alemanas alimentaron la pseudociencia racial; Alemania restituyó restos a Namibia en ceremonias celebradas en 2011, 2014 y 2018, sin haber completado todavía todas las devoluciones en 2026.

La violencia también tuvo continuidades personales e institucionales con formas posteriores de imperialismo racial, aunque no debe presentarse como una causa lineal y única del Holocausto. La comparación histórica rigurosa identifica prácticas —campos, trabajo forzado, ciencia racial y exterminio— sin borrar contextos ni víctimas diferentes.

Lo que sigue del reconocimiento es material: acceso comunitario a archivos; localización y devolución de restos; protección de lugares como Shark Island; restitución o compensación por tierras; y participación herero y nama en cualquier acuerdo. La página principal del archivo sobre el genocidio herero y nama y el perfil del Imperio alemán sitúan estos hechos dentro de la expansión colonial europea.

Fuentes y lecturas complementarias

Preguntas frecuentes

¿Cuántos hereros y namas murieron en el genocidio?
Las estimaciones sitúan las muertes entre 40.000 y 80.000 hereros y alrededor de 10.000 namas durante 1904–1908: entre 50.000 y 90.000 personas en total. Horst Drechsler calculó en 1966 unos 65.000 hereros y 10.000 namas. La incertidumbre refleja censos coloniales deficientes, desplazamientos y ausencia de registros nominales completos.
¿Quién ordenó el genocidio herero y nama?
El teniente general alemán Lothar von Trotha dirigió la campaña y promulgó el 2 de octubre de 1904 una orden para abatir a todo herero dentro de la colonia. El káiser Guillermo II, el Gobierno imperial, el Estado Mayor y la administración colonial sostuvieron la guerra, el confinamiento y el trabajo forzado, por lo que la responsabilidad fue institucional y no únicamente individual.
¿Dónde ocurrió el genocidio herero y nama?
Ocurrió entre 1904 y 1908 en el África del Sudoeste Alemana, actual Namibia. La batalla decisiva tuvo lugar en Waterberg el 11 de agosto de 1904; después, fuerzas alemanas empujaron a los hereros al desierto de Omaheke. Supervivientes hereros y namas fueron internados en campos como Shark Island, Swakopmund y Lüderitz.
¿Por qué se considera genocidio?
Se considera genocidio porque existió intención documentada de destruir a los hereros como grupo y una política letal contra hereros y namas. La orden de Lothar von Trotha del 2 de octubre de 1904, la expulsión al desierto, el control de pozos y los campos establecidos desde 1904 satisfacen históricamente la definición adoptada por la ONU en 1948.
¿Alemania pagó reparaciones por el genocidio?
Alemania reconoció oficialmente el genocidio en mayo de 2021 y ofreció 1.100 millones de euros durante 30 años para proyectos en Namibia, pero rechazó caracterizar ese dinero como reparaciones jurídicas. Representantes herero y nama impugnaron el acuerdo por no haber negociado directamente en condiciones de igualdad, no incluir pagos individuales y no resolver las reclamaciones territoriales.

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